Posteado por: fernando2008 | 13 mayo 2009

La píldora del día después.

– ¡Es inadmisible!
– ¡Fray Guillermo!. Jamás te vi tan indignado.
– ¿Y no es para indignarse, Adso? Salgo un momento de mi retiro, miro de pasada el periódico y la noticia del día hace que se tambalee toda la fe que tenía en el género humano. ¡El mundo está loco!. ¡Qué bien hemos hecho al retirarnos de él!.
– Bueno maestro, creía que estabas más al corriente de la locura del mundo. Es un pecado más.
– No. No es un pecado más. Es el pecado definitivo que marca el fin de los tiempos y la llegada del Apocalipsis. Vuestra generación está perdida. ¿Qué hacen ante esta suprema ofensa a Dios los príncipes de las repúblicas?.
– Venerable maestro: si son príncipes, no hay repúblicas.
– Estoy demasiado alterado, Adso, para castigar tu ignorancia histórica. Si me hubieses dicho eso en otro momento te impondría de penitencia una cuaresma extra a pan y agua, pero no quiero castigar cuando estoy colérico. Dime ¿por qué un rey o un príncipe tiene que ser incompatible con una república?.
– ¿Estás haciéndome la pregunta en serio, maestro?.
– Estaba, Adso. Veo en tus ojos la respuesta. Has caído en el error de esos francos, que cortaron la cabeza a su rey. “Res publica” es la “cosa pública” y la cosa pública bien pueden gestionarla los reyes y príncipes.
– Pero Platón escribió en  “La República”…
– Deja en paz a Platón, asno. Platón jamás escribió “La República”, porque Platón no sabía latín. Escribió “Politeia”.
– Bueno, pero cuando se eligen a los gobernantes…
– Calla, y entérate de una vez. La gestión de la “cosa pública” puede estar en manos de uno, “monarca”, de unos pocos, “oligarcas”, o del pueblo “democracia”. Confundes el gobierno de la república con la república en sí.
–Tienes razón, como siempre, fray Guillermo. Pero volvamos al tema.
– ¡Y qué tema! Jamás se ha dado en la historia una cosa tan vergonzosa.
– Y con la complicidad de los príncipes que rigen nuestra república. Parece como si quisieran fomentar el pecado.
– Pues recuerda, Adso, que los príncipes son responsables, no sólo de su alma, sino también de las almas de sus súbditos.
– Arderán en el infierno. Y los padres deberían oponerse con todas sus fuerzas también.
– Igual. Los padres deben coadyuvar a la salvación eterna de sus hijos.
– Su laxa actitud también los llevará a la condenación. Y los profesores…
– Alto, Adso. Ahí no te doy la razón. Los profesores no deben entrometerse en la educación moral de los alumnos. Esa es una parcela que la Ley Natural reserva exclusivamente para los padres. Si no, caeríamos en el totalitarismo de la Educación para la Ciudadanía. Deja a los profesores fuera.
– Vale. Pues habría que presionar a los príncipes y a los padres para evitar que la mancha del pecado se extienda.
– Pero deprisa, porque ya han caído en ese pecado seis de cada diez jóvenes de entre 14 y 18 años.
– ¿Tantos y tan jóvenes?. Creí que se comenzaba más tarde.
– La primera caída ocurre, por lo general, a los trece años.
– Fray Guillermo, esas estadísticas no me cuadran. Yo sé que el año pasado se dieron ya 500.000 casos.
– No Adso. El año pasado se dieron 180.000 casos cada semana y este año se han duplicado. Te digo que es el fin de nuestra civilización. Y lo peor, si es que hay algo peor, fueron los 2.000 muertos.
– Perdóname, venerable maestro, pero por primera vez en mi vida debo poner en tela de juicio tus enseñanzas. El fin de la civilización, la iniciación a los 13 años, 180.000 casos a la semana, 2.000 muertos. ¿Estamos hablando de la misma cosa?.
– Pues no lo sé, Adso. Yo estoy hablando del satánico botellón. ¿Y tú?.
– Yo estaba hablando del nefando pecado de la píldora del día después. ¿No es un pecado mayor, fray Guillermo?.
– Doctores tiene la santa madre Ciencia y en esta misma bitácora he firmado un manifiesto que expresa lo que siento. No perderé más tiempo con ese tema. A mí lo que me aterroriza, es el botellón.
– No creo que sea para tanto.
– ¿No?. Niños que se inician en la bebida a los 13 años, que se emborrachan sistemáticamente todos los fines de semana, que no conciben una fiesta si no está acompañada de la ebriedad.
– Son jóvenes…
– Pues dejarán pronto de serlo. Las neuronas y las células del hígado que pierden cada fin de semana no se regeneran. Y las autoridades, sin hacer nada.
– ¿Qué pueden hacer?. Se ven desbordados por los acontecimientos.
– Te estás contradiciendo. Hace un minuto, condenabas a esas mismas autoridades al fuego del infierno por la dichosa píldora. Ahora, les concedes indulgencia plenaria porque se trata del botellón.  Supongo que esa indulgencia la harás también extensiva a los padres.
– Es difícil controlar a la juventud.
– Si tan difícil es ¿para qué pedir el consentimiento de los padres con respecto a la píldora?. ¿Crees que unos padres, que se van todos los viernes tranquilamente a la cama sabiendo que su hija llegará borracha dentro de un día o dos, tendrán la fuerza moral necesaria para impedir que esa misma chica tome la píldora?. Además ¿en quién descargan las autoridades y los padres su responsabilidad?. En los médicos. Los pobres médicos se aburren, no tienen listas de espera, no están sobresaturados de pacientes: démosles algo con qué entretenerse.
– Los jóvenes tienen el derecho a divertirse.
– Y el deber de respetar los derechos de los demás. ¿Montarías tú tranquilamente en un autobús si supieras que el ruido del botellón no ha dejado pegar ojo al pobre conductor que tiene, además, que comenzar su jornada de trabajo a la seis de la mañana?. El derecho al descanso del trabajador y a la seguridad de los pasajeros, está por encima del derecho a la intoxicación etílica semanal.
– De acuerdo. Pero de ahí, a anunciar el fin de la civilización va un trecho.
– Ese trecho se andará, Adso. Estos niños que comienzan a beber a los 13 años serán los pilotos que nos llevarán en los aviones, los ingenieros que proyectarán nuestros puentes, los médicos que nos operarán.
– Y los oculistas que te graduarán la vista, fray Guillermo. ¿No te has dado cuenta de una cosa?.
– ¿De qué?.
– De que has cogido del “scriptorium” un periódico viejo. ¡Éste es el “Extremadura” del 13 de octubre de 1991!
– ¡Dios mío! Entonces no me queda ya tiempo.
– ¿Tiempo para qué?
– Para cumplir con mi deber, Adso y predicar.
– ¡Arrepentíos, pecadores!. ¡El fin del mundo ha llegado!.

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Responses

  1. Yo, pecador, me confieso…
    Soy un amante de a libertad. Nunca me han gustado los excesos pero esa misma libertad que amo y que defenderé a cualquier precio, está por encima de cualquier otra consideración.

    Se trata al sexo como si fuera un pecado (lo ha sido, lo es y lo será y además, perseguido por una caterva de sotanas negras, lujuriosas y pederastas) cuando jamás lo ha sido.

    Es algo difícil de analizar pero sé que sólo traerá dolores de cabeza a los de siempre.

    Los padres, seguirán teniendo los mismos problemas y, en aquellas comunidades en las que la sanidad pública no reparte ya gratuitamente esa píldora, las mujeres o adolescentes que lo precisen, tendrán la posibilidad de disponer de ella sin tener que dar todas las explicaciones que los desaprensivos pretenden.

    Pues eso…

    El fin del mundo “intransigente, rancio y apestoso”, ha llegado!

  2. ¡Amén!.

  3. Bravo fray Gillermo.
    No me extraña que fueréis reo de la santa Inquisicion, encarcelado y torturado.
    Vuestra habilidad para meter el dedo en… en el ojo. Es magnifica.
    Es más, tenéis razon, poco o nada se puede hacer, las trompetas del maligno suenan más y más alto que cualquier sermón, por clarividente que sea.
    Mirad a vuestro fiel Adso, el, educado y dirigido por vos y comete errores tan simples como penosos.
    ¿Qué podríamos hacer los que estamos tocados por vuestro don?
    Creo que maese Orwel sólo equivocó la fecha y la forma.
    Creo que mal podemos hacer otra cosa que sentarnos a contemplar la llegada de los jinetes.
    Así que me alegro de no haber procreado, a nosotros no creo que nos afenten mucho las consecuencias que tan lúcidamente exponéis, pero sentiría que mis hijos montaran en esos autobuses.

  4. De acuerdo en que los profesores no deben entrometerse en la educación moral, pero respeto, autocontrol, moderación, responsabilidad, colaboración creo que sí que son parte de las cosas que los maestros y todo aquél que tiene algo que vero hacer con los jóvenes.

    Por desgracia no creo que esto sirva para conseguir el fin del mundo intransigente, rancio y apestoso; siempre habrá quien se apunte a eso y luche por mantenerlo vivo, y si no a ver lo que pasa en Matrix

  5. Creo que fue Chesterton quien dijo que la tarea de los jóvenes consiste en escandalizar a sus mayores.
    ¿Controlar a los jóvenes? Creo que la tarea es un poco más ardua: se trata de educar, no de controlar.
    Controlar lo que hacen implica aplicar fuerza sobre ellos. Educar es dedicar tiempo, mucho tiempo a los hijos.
    Pero el mundo está allí, y es tremendo: los jóvenes, los adultos, todos, estamos ya condenados. Salud!

  6. Fernando, cualquier medicamento necesita receta, por favor. ¿Qué tendrá eso que ver con el botellón? Son ganas de justificar lo injustificable, con todísimos mis respetos.

  7. Carmen, nací y me crié en una farmacia. El apellido de mi familia está unido a la farmacia desde 1925. Soy hijo y hermano de farmacéuticos. Sé que los medicamentos necesitan receta. Y sé que la juventud necesita muchas cosas, no sólo la regulación obsesiva del sexo. ¿Qué tiene que ver el botellón con la píldora? Te lo repito. Las madres que se acuestan tranquilamente el viernes, sabiendo que su hija volverá el sábado o el domingo y borracha, no están legitimadas para decidir nada por su niña. Con más repetos todavía.

  8. Tú sabes igual que yo que mucha culpa de lo que les pasa a los jóvenes la tienen, la tenemos los padres y las madres Y seguimos siendo educadores ¿o no? Pues el Gobierno tiene que seguir siendo gobierno. ¿O es que porque los padres no hacen estudiar a sus hijos tú dejas de explicarles y exigirles? Y los farmacéuticos que tú conoces ¿que opinan?

  9. No has entendido la entrada. Ignoro lo que piensa el gobierno y los farmacéuticos. Sólo escribo sobre lo que pienso yo. Y lo que quiero es que la gente piense sin anteojeras. No se debe llegar a la píldora, pero si se llega hay cosas también que están mal y nadie se rasga las vestiduras por ellas. Atacar la píldora tiene muchos partidarios, por convinción y por oportunismo político. Pero el botellón es igual de malo y por oportunismo político no se ataca.

  10. La parabolas es lo que tienen, fray Guillermo.
    Por mucho que se esfuerce usted en señalar las estrellas, muchos mirarán el dedo.
    Con toda consideracion y tal y tal.
    Como he dicho en mi página, parece a que mucha gente le parece mejor que la tasa de abortos infantiles aumente de día en día que el mal menor de una pastillita.
    Declino definir lo que me parece pedirles a los críos abstinencia y castidad en una sociedad como ésta, que por poner un ejemplo, emiten un zafio programa de “ligoteo” en horario de audiencia infantil.
    Queremos que lso crios crezcan, robándoles la infancia y luego nos escandalizamos porque les da por probar lo que no deberían probar.
    Ante esto solo se puede hacer dos cosas, una cerrar los ojos y escandalizarse diciendo que disgustos nos dan los hijos cuando llegan dos días después borrachos o hay que recogerlos en el hospital con coma etílico, o ser conscientes y apoyar medidas paliativas, que por se malas no dejan de ser el mal menor.
    Omar Kallan decía, “vuestros hijos no son vuestro, son hijos de la vida”.
    Pero claro, en vez de ver la brillantes de la estrella de Omar, nos fijaremos en el dedo de que era un borracho y un vividor, ¿a que sí?

    En fin.

  11. Para Don Fernando y Don Jorge, especialmente, como Mac-Cluberos:

    Esta noche ha fallecido Rosa (Kampy).

    Siempre ayudaba a los que teníamos algún problema, si estaba en su mano. Una mujer espléndida, amable, cariñosa e inteligente.

    Que la tierra le sea leve.

    P.S.- Lamento emplear este sistema para comunicar la noticia, pero me parecía lo más inmediato.

  12. Muchas gracias, Antonio. Conocía y quería a Rosa desde hace muchos años. Lo siento muchísimo. Para mí, también era una gran amiga.

  13. Me encantan las entradas sobre la píldora, el aborto y el sexo. ¿Sabes que llevo dos años explicando en ética los métodos anticonceptivos? Me estoy haciendo una experta, en eso y en drogas. Sí, en drogas también. Mis niños ya saben cómo se les queda el cuerpo tras borracheras continuadas. Pero van a seguir borrachos todos los fines de semana.
    Creo que he tenido más éxito en lo que al sexo seguro se refiere.
    Estoy de acuerdo contigo: si no te importa que tu hija esté beoda medio fin de semana, no pongas el grito en el cielo porque se tome la píldora. Probablemente esté tan borracha o resacosa 24 horas después del asunto que cuando vaya a tomársela ya no le haga efecto y si la cosa está por cuajar ya haya cuajado. Siento ser tan burra, pero es que la cosa es así de burra. Un poquito de coherencia y seriedad por parte de todos, por favor, pero sobre todo por parte de los padres, que piensan que los niños a partir de los siete años ya no necesitan que les atiendan.

  14. Amén.


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