Posteado por: fernando2008 | 5 mayo 2009

Marvin Harris. Vacas, cerdos, guerras y brujas.

vacas1Vamos a ver, Yolanda. Imagínate, es fácil, que un profesor de Historia quiere poner un examen. Imagínate que el profesor pregunta posibles fechas de exámenes, las pone en la pizarra y luego dice: “Levantad la patita los que quieran el día 6 de mayo”. Una vez hecha la votación sale, por ejemplo, que el examen se hará el seis de mayo. Tú te vas de juerga, y el cinco por la noche te das cuenta de que tienes un examen. Al día siguiente, con cara de “Mater Dolorosa” llegas y dices: “Fernando ¿no se podría cambiar el examen al día doce?”. Fernando te mira con cara de Júpiter Tonante y de dice: “No. He puesto la fecha ya en mi agenda”. Tú te vas refunfuñando: “¡Vaya tontería!. ¡Simplemente por no tachar una fecha en su agenda! ¡Qué mala leche tiene el tío!”
A estas alturas de mi vida, he renunciado a explicar que lo hago para que aprendáis a organizaros, que cuando se fija una fecha hay que cumplirla lo mismo que cuando seáis mayores deberéis cumplir la fecha de la declaración de la renta, que hay compañeros vuestros que se han organizado y estudiado, etc. Sé que no lo entenderéis, así que me refugio en el tabú de la agenda.
Marvin Harris, es un autor que estudia los tabús en su libro “Vacas, cerdos, guerras y brujas”. Es el representante del principio cultural-materialista. Este principio asume que los alimentos tabú se fundamentan en un motivo racional y un análisis coste-beneficio sobre el abastecimiento eficiente de la comida. Los hindúes, aunque se mueren de hambre no matan a las vacas porque sacan más beneficios con sus excrementos y su leche de los que podían sacar con su carne. La prohibición del cerdo a los judíos y musulmanes es acertada, porque los israelitas no podía criar cerdos en lugares áridos; un cerdo allí consume tanto como un hombre. Los otros tabúes son también sensatos: no es lógico que un hombre gaste sus energías cazando buitres que no le aportan proteínas o que ande cincuenta millas para conseguir un plato de almejas. En Nueva Guinea se crían los cerdos y luego se matan en un gran banquete. Esto es debido a que cuando los cerdos alcanzan gran número acaban con las huertas.
Además, Harris apunta otras ideas interesantes. Con respecto a la guerra primitiva, es un sistema de control de la población, un poco bestia, pero control al fin y al cabo. La creencia mesiánica es ni más ni menos que la espera de alguien que venga a solucionar los problemas que una persona o un pueblo tiene. Las brujas son creadas por la Inquisición no sólo para quedarse con los bienes o para tener un trabajo, sino para echarle la culpa de todo lo malo que tiene la sociedad y mantener a los pobres sometidos por el miedo. En Alemania sólo se acusaron de brujería a dos nobles y no fueron condenados, según Harris.
En resumen, y centrándonos en tu pregunta, al legislador primitivo le era muy difícil explicar a los israelitas o a los hindúes que criar cerdos o vacas para carne era antieconómico. Por eso deciden que es Dios en persona quien les ha revelado ese tabú. Así, nadie se plantearía someter a Dios a una moción de censura; se acepta y aquí paz y después gloria.
Marvin Harris explica muy bien las causas de algunos tabúes. Pero hay otros que les resulta imposible explicar. Como el de no cocer una cría en la leche de la madre, o la prohibición de usar vestidos con dos tipos distintos de fibras. Seguro que tuvieron su razón de ser, pero la hemos olvidado.
Los mandamientos de las primitivas religiones condensaban un saber ancestral, saber que iba evolucionando. Cuando se les petrifica como “palabra de Dios” se desvirtúan, o a veces se les vacía totalmente de su contenido original, como ocurrió con el segundo mandamiento bíblico.
Recuerdo ahora una historia de Jesús en la tierra de los gadarenos, con unos cerdos… Pero mañana es seis de mayo y tenemos examen. Otro día te la contaré. Ahora estudia.

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Responses

  1. Según me contaron alguna vez, el relato del sacrificio de Isaac por su padre, en realidad no es una apología a la ciega obediencia de la fe, sino un invento del propio Abraham, para mostrar a aquellos pueblos bárbaros en que habitaba, que a dios mismo repugnaba la muerte de un ser humano, y en cambio aceptaba el sacrificio de un cordero.

    Pero las historias se van petrificando, pierden su contexto, y luego llegan las guerras santas.

    Un saludo.

  2. Puede ser. A mí personalmente me gustaría que fuese así. El dios cruel y celoso, que expone a una prueba tan dura a un padre me resulta incomprensible. Claro que el Dios que se hace sacrificar a si mismo a su Hijo me resulta mucho más.

  3. Tiene narices, me he tenido que leer dos tochos indecentes de Marvin Harris y el libro que reseñas todavía no lo he tocado. Eso sí, su explicación del tabú de la vaca sagrada sí la conocía y me sorprendió, aparte de resultarme completamente lógica. Me gusta el amigo Marvin, Marx lo tenga en su gloria.

  4. ¿No me digas que te estoy descubriendo libros nuevos? ¡A ti, la ciencia de la totalidad de las cosas, con sus causas últimas adquiridas a la luz de la razón!


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