Posteado por: fernando2008 | 23 abril 2009

Día del Libro.

san-jorge

La convención mensual de “Los viudos negros” se inició con los habituales prolegómenos. Asimov presidía con una mezcla de curiosidad y tedio. El único indicio alentador era el movimiento de Henry, demorándose en la colocación de las copas.
– Fclaros@iesnorba.com ¿Cómo justifica su existencia? –
La pregunta, no por esperada, dejó de causarme la correspondiente zozobra.
– Doy clases.
– Ah.
– De Historia.
– ¿Y…?
– Es una profesión muy bonita, aunque poco valorada.
– Ya.
– Supongo que quiere saber si además de dar clases hago alguna otra cosa. Mis aficiones…
– Sí.
– Mis tres aficiones más importantes son, por este orden, leer, leer y leer.
– Muy original.
– Doctor Asimov, nadie puede mandar en sus aficiones.
– Pero puede juzgarlas. ¿No las considera un poco egoístas?
– Son aficiones. A mi trabajo acudo, con  mi dinero pago….
– No sea snob. En Doubleday también editamos a Machado.
– Perdón. La verdad es que donde más cómodo me siento es en mi casa y leyendo. Nunca me he planteado la posible trascendencia de mi hobby.
– Pues debía.
– No sé cómo compartir las emociones que me producen la sabiduría de Hari Seldon, el pesimismo de Ben Riosel o la tristeza de El Mulo. Usted ha contado ya perfectamente esas historias.
– Las historias sí, pero no las emociones. ¿No querría compartir esas emociones?
– ¿Usted cree que las emociones de mis lecturas merecen compartirse?
– Nueve mil visitas a su seria y aislada bitácora, así lo demuestran.
– Pues entonces ¡que vuelen altos los dados!.

P.S. Si no entendéis esta entrada, es porque vuestro vicio de la lectura todavía no es tan grave como el mío. Pero hoy es un buen día para fomentar este vicio.
¡Ah, sí! San Jorge. Ahí tenéis la historia de San Jorge en un mosaico romano de Tarragona basado en el cuadro del pintor griego Nikias, del siglo IV a. C. ¡Venerable santo cristiano!.

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Responses

  1. Mi adorado — si adoro a alguien es a el, desde luego, en menor mediada los Sagan, Burrus, Clarc, etc — Doctor se ha mostrado demasiado severo, ni el mulo era capaz de entender los sentimientos, sólo los condicionaba.

    ¿Porqué pedirle más a un “humilde” profesor?

    ¿Nueve mil?, me alegro, aunque me resulta muy frustrante que la gente se muestre tan poco participativa.

    Que miren el dedo es malo, pero que la abulia social les condicione hasta tal punto como para que nueve mil personas — se les supone — no tengan nada que aportar, es muy triste.

    A mi también me hubiera gustado ser invitado a esas cenas.

    Dale una genuflexsion al doctor de mi parte.

  2. ¡Pero bueno! ¡Jorge genuflecto! ¡Jorge adora a alguien. Claro que ese alguien no es cualquiera. Nada menos que el Buen Doctor.
    En cuanto a lo otro, yo no pongo enlaces ni escribo sobre un único tema. La verdad, me da lo mismo se mi leen 900 ó 9000. Prefiero la calidad de los lectores a la cantidad.
    Dicen que Asimov se ponía nervioso si estaba más de cuatro horas lejos de su estudio. Como yo. Pero desde luego me hubiese sacrificado ocho por estar en esas cenas.

  3. La idea de la psicohistoria es genial. De ser desarrollada, terminaría de raíz con unos cuantos milenios de discusiones sobre el Destino, la Providencia y el libre albedrío.

    Es atractiva: nos deja libertad para obrar individualmente pero, a la vez, la “corriente” de la Historia nos arrastra por cauces previsibles. Se nota que el buen Doctor era bioquímico…

  4. La idea esbase (genial) es que n se puede predecir el recorrido de una molécula, pero sí de todo el flujo de moléculas


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