Posteado por: fernando2008 | 12 abril 2009

El Apocalipsis y el problema del mal en el mundo.

La creencia en una fuente sobrenatural de el mal no es necesaria.El hombre, por sí mismo, es muy capaz de cualquier maldad.

Joseph Conrad.

¡Buen tema! El Apocalipsis y el problema del mal en el mundo en un mismo paquete. Dos ideas que necesitarían millones de páginas, pero que, resumiendo un poco, caben en una entrada.
El problema del mal se podría sintetizar en dos posibilidades: o existen dos dioses, uno bueno y uno malo, o existe un único dios omnipotente que permite el mal. Evidentemente, si Dios es bueno y omnipotente, el Bien triunfará al final. Pero es evidente también que el Mal no se lo podrá fácil. Ambos bandos se enfrentarán en el Armagedón, la última de todas las batallas. El Bien ganará y se producirá el fin de los tiempos.
No soy muy partidario de profecías, y muchos menos de profecías apocalípticas, por tres motivos.
1º Apocalipsis significa “revelación”. Y si el Apocalipsis es una revelación de Cristo, Él dijo bien claro que: “En cuanto ese día, y esa hora nadie la conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre”. Cristo no conoce la fecha, por lo que no la ha podido revelar a nadie. Ni siquiera a San Malaquías, el de la profecía de los papas.
2º Si, a pesar de esto, alguien pudiera fijar el Apocalipsis en relación con la fecha del nacimiento de Cristo, tendríamos otro problema. No la sabemos con exactitud. Calculamos que sería seis o siete años antes de la fecha que siempre hemos considerado como válida. Ninguna profecía que se precie deja tanto margen de error.
3º Y si salvamos los dos primeros obstáculos, nos queda otro. ¿Dónde pone que los tiempos proféticos deben medirse  por años y que estos años se agruparán en cantidades exactas? El universo, como decía Carl Sagan, no tiene que estar en perfecta armonía con los deseos de los hombres. Y las cifras que se dan, terminan todas en tres ceros. Cifras tan redondas no se dan nunca en la naturaleza. Fijaos, por ejemplo, en el número “Pi”. O en nueve semanas y media.
Pese a todo lo anterior, habrá gente que siga creyendo en el milenio, en la batalla final entre el Bien y el Mal y me argumentará que la señal más clara de que el fin está cerca es que el Mal nunca ha tenido tanta fuerza.
Pues sí. Ese argumento me convence. Porque es algo que se puede comprobar.
Comencé a escribir esta entrada el 11 M. Masacre en Austria, masacre en Alemania, asesinato de un médico en España, bomba en directo en una procesión de la India, Marta deja de ser buscada en el Guadalquivir, desaparición de cien kilos de droga en una comisaría, dimes y diretes en la Audiencia Nacional, el preservativo agrava el problema del sida. Y todo esto en un solo día. ¡Nos estamos volviendo locos!.
Pero no ha sido la única vez que algo así ocurre en la historia de la humanidad. Ya ocurrió con la caída del Imperio romano ¿Oído Estatua? ¿Qué tal las ampollas de tus pies?
¿Cuándo cayó el imperio romano? ¿Cuándo Odoacro depuso a Rómulo Augústulo? No. Eso tuvo tan poca importancia que el rey de los hérulos ni siquiera se molestó en matar al depuesto emperador. Roma cayó cuando la aristocracia huyó de las ciudades (¡Ah, la villa del Casale!). Cuando los acueductos se rompieron y no pudieron ser reparados. Cuando no eran los bárbaros los que pasaban el “limes”, sino los romanos los que huían. Cuando las legiones, llenas ya de bárbaros, tenían armas de inferior calidad que las de sus enemigos o, como dice McLuhan, cuando Roma no tenía ya papiros para escribir. En resumen, cuando a nadie le importaba si las calzadas, los puentes o la maquinaria imperial funcionaba o no. Cuando la irresponsabilidad se adueñó de todo.
Fijaos en el mosaico que pongo al final de esta entrada. Era hermoso. Era hermoso cuando se creó, pero dejó de serlo cuando lo restauraron los propios romanos un siglo después. Unos manazas que recordaban sólo vagamente las técnicas del mosaico que tan bien dominaban un siglo antes. Igual que hoy porque ¿quién sabe hoy reparar cosas?. Creamos magníficas cadenas de montaje, pero hemos olvidado los detalles.
Escribo estas líneas un viernes por la noche. Mis alumnos, dormidos durante toda la semana, de repente han cobrado vida y han salido a divertirse.
La primera destrucción de la humanidad fue por el agua. Me temo que la segunda será por el vino.

mosaico

Anuncios

Responses

  1. Y yo llevo preguntándome lo mismo desde hace años.

    Por mi profesión, he visto a las personas dañarse de las más variadas maneras. Yo mismo he causado daño y todos lo hemos hecho alguna vez, de alguna manera. Hay males disculpables o entendibles (a veces, ambas cosas): la legítima defensa, la miseria, el fanatismo político o religioso,la coerción estatal, la enfermedad mental, educación inexistente o equivocada en la niñez-adolesciencia….

    Pero llegados a cierto punto, cuando desaparecen todas las excusas o explicaciones…., sólo queda aceptar que el mal existe. Está dentro de nosotros y es una cualidad intrínseca del ser humano. Nos da tanto miedo reconocer este hecho que, desde tiempos inmemoriales, hemos tenido que recurrir a la creación de un agente externo que lo personifique y que nos pueda “poseer”.

    Y, al ser como dioses, también está dentro de nosotros una capacidad increíble para el bien, para la compasición y el altruismo. Sí existe la lucha entre el bien y el mal…, dentro de cada uno de nosotros.

    ¡Te echaba de menos, viejo maestro!. Y te recordé el otro día con unos amigos, mientras les enseñaba Cartagena para un libro sobre su conquista…

  2. Tienes razón, como siempre.Y en cuanto a echarme de menos, tengo muchas ganas de que me enseñes Cartago Nova, oh Bárcida sapientísimo

  3. Querido Diáfano, no tengo ni una sola ampolla. Ahora bien, he redescubierto el dolor.

  4. El dolor de corazón y el propósito de no volver a hacer esas locuras, supongo. Se te pasará, como a mí, y al año que viene volverás. Pero mira su aspecto positivo: seguro que no has tenido frío en los pies.

  5. ¡Coña, mi centurion favorito!.

    Es a ti al que se echa de menos, tio.

    La decadencia de los imperios es una cuestión que me intriga hace tiempo, pero más por una cuestion de duración.

    Cuanto más cercanos historicamente, menso duran, ¿no os parece?, de los miles de años de los preclasicos, a los cientos de los clasicos, a las decadas de los modernos.

    No se, pero… quizas solo sea que nos ha tocado vivir una convulsa epoca en la que el imperio occidental decae, con todos su sintomas y aun no sabemos que viene luego.

    Para mi esta claro que el modelo actual esta carcomido y acabado, agotado.

    Pero la pregunta es doble, ¿cuanto tardara en desaparecer y ser sustituido? y ¿nos podremos permitir una transición trumatica? como ha ocurrido en otras epocas.

    No se.

  6. Pues aunque tarde supongo que alguién lo verá, despues de todo yo lo he visto hoy.
    Sobre la cuestión de si se sabe o no o se puede adivinar aquí va la referencia de un libro que estoy leyendo y que me parece muy a propósito, es de Jared Diamond y su título supongo que será en español: “Colapso, cómo las sociedades eligen fracasar o triunfar”. Orienta bastante.

  7. Hola, te Dejo este Blog, para que lo Leas y lo Estudies. Desde ya Gracias.
    Ayúdame a Divulgar esta Información.
    Que Dios te Bendiga.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: