Posteado por: fernando2008 | 21 marzo 2009

Francis Fukuyama. El fin de la Historia, y el último hombre.

fukuyama

Con la edad, van aumentando mis buenas costumbres. Una de ellas es la de hacer reseñas, en una base de datos, de los libros que voy leyendo. Esto me permite tener controlados los libros que leo, y hacer búsquedas rápidas por temas.
Gracias a esta base de datos puedo saber que leí el libro de Fukuyama el dos de mayo de mil novecientos noventa y tres. Algunos de los alumnos para los que lo leí hoy, todavía no habían nacido.
¿Por qué comparto estas ideas con vosotros? Por ecuanimidad. Si me dedico a desmitificar una serie de ideas, la Historia no debe tener patente de corso. Georges Clemenceau dijo una vez con ironía: “La guerra es una cosa demasiado seria para dejarla en manos de los militares”. Bueno, pues la Historia es una cosa demasiado seria para dejarla en manos de los historiadores. De los historiadores que aspiran, por encima de todo, a vender libros.

Partamos del supuesto de no considerar el autor como director adjunto de planificación política del Departamento de Estado norteamericano. Incluso de no considerarlo en su calidad de asesor de la RAND Corporation. Vamos a darle todas las ventajas. Considerémoslo simplemente como un doctor en Filosofía por Harvard, y sobre esta base, veamos que es lo que quiere explicarnos.
Lo primero que nos llama la atención en este libro es su escasa originalidad. En efecto, sus afirmaciones se basan prácticamente todas en la Fenomenología del espíritu de Hegel. Y ni siquiera directamente en Hegel. Fukuyama toma las ideas de Hegel del libro de Alexandre Kojeve Introducción a la lectura de Hegel. Disculpémoselo también. Hegel no es precisamente un autor de divulgación.
Lo que ya es más difícil de perdonar es que cuando nos explica, con gran aparato bibliográfico (13 páginas), el desarrollo de las ideas de Hegel-Kojeve no mencione ni una sola vez a Alvin Toffler. Desde luego, es difícil explicar cómo un historiador de los EE.UU. que hable del futuro no conoce la aportación de Toffler, máxime cuando sus predicciones sobre la era de la información, sobre la sociedad postindustrial y sobre el desarrollo de la economía de algunos países asiáticos coinciden con las de Toffler punto por punto,… Nueve años después de que éste publicase su libro Avances y premisas.
Donde Fukuyama demuestra originalidad y sentido comercial es en el inquietante título. ¿Cuál es el fin de la Historia?. Para él, el motor de la Historia es la lucha del hombre por el reconocimiento de sus valores. El hombre, sujeto de la Historia, está dispuesto a luchar, hasta la muerte si es necesario, para que los demás hombres le reconozcan su individualidad y le atribuyan un prestigio. Las sociedades aristocráticas son el producto del “ethos” del guerrero; los que no están dispuestos a arriesgarse en esa lucha para conseguir prestigio ante los demás, pronto son sometidos y se convierten en seres de segunda categoría, o a veces en cosas (esclavos). Cuando la burguesía alcanza el poder, se reconoce por ley a todos los hombres una serie de derechos (a la vida, a la libertad, a la propiedad, a la búsqueda de la felicidad). La necesidad de luchar por su prestigio desaparece y con ella desaparece el motor de la Historia. No es que desaparezcan los acontecimientos; lo que desaparece es el hilo conductor que nos permite ver el desarrollo histórico como un todo con sentido.
Una vez vistos los supuestos previos y las fuentes usadas, pasemos a ver las conclusiones de Fukuyama La fundamental sería que la democracia liberal es el último estadio de la evolución. La historia termina según Hegel en 1806, año en el que Napoleón gana la batalla de Jena y difunde las ideas de la revolución francesa. Todo lo demás es la evolución del resto de los estados del mundo hacia la consecución de esta democracia que se nos presenta como la panacea. Y también da sus razones para probar esto. La primera es que no ha habido guerras entre democracias. La segunda es que cuando la democracia se ve obligada a defenderse frente a algún tirano totalitario, lo hace exponiendo el menor número posible de vidas. El “último hombre” es el habitante de esta estable sociedad y se encuentra totalmente satisfecho.
Decíamos al principio que íbamos a conceder a Fukuyama el supuesto previo de su buena fe y sinceridad en su defensa de la democracia burguesa (quizás deberíamos decir reaganiana). Pero, una cosa es defender la democracia liberal y otra muy distinta es identificarla con la Edad de Oro.
Cuando el ser humano descubre algo (la geometría euclidiana, las leyes de Newton, el marxismo, el psicoanálisis) inmediatamente intenta convencer a sus congéneres de que ha hecho el descubrimiento definitivo, el modelo que puede explicarlo todo. Entonces se intenta meter a martillazos la realidad dentro del nuevo modelo. Esto funciona durante algún tiempo hasta que la realidad hace estallar el modelo y hay que volver a empezar.
No niego la genialidad de Euclides, Newton, Marx o Freud, al hacer descubrimientos revolucionarios para su época. Niego la genialidad de Fukuyama que ha descubierto la democracia liberal burguesa… en los Estados Unidos de George Bush padre. Lo único genial de esta obra es el título. Pero es una genialidad de marketing. Se ha hecho el título o embalaje y luego se hace la mercancía, o libro. Y ese libro se vende bien. No ha descubierto nada. O, a lo sumo, ha descubierto su propio ombligo y cree que es el centro del mundo.

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Responses

  1. “Siempre que afloran los prejuicios étnicos o nacionales, en tiempos de escasez, cuando se desafía a la autoestima o vigor nacional, cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control. La llama de la vela parpadea. Tiembla su pequeña fuente de luz. Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse.” Carl Sagan

  2. Otra: “El Universo no tiene que estar en perfecta armonía con la ambición humana”. Carl Sagan.

  3. Me remito al comentario anterior, es más fácil inventar que demostrar, y es más fácil vender astrología que astrofísica.

    No sé si me explico.

  4. Perfectamente. Tu debes ser “Libra” ¿no?

  5. No, no creo en esas cosas en absoluto, es mucho más significativa la influencia de la comadrona que la de Júpiter, aunque Júpiter sea mucho más grande, en el nacimiento de un crío — cuasi Sagan—

    En todo caos soy Dragón de fuego.

    Puesto a ceder a tópicos comunes, prefiero el chino, tiene mas experiencia.

  6. Estoy de acuerdo contigo: no hay genialidad en Fukuyama. De hecho, Fukuyama cree haber vislumbrado el fin de las utopías, y a incurrido en la utopía neoliberal, que mezcla componentes hegelianos, Kantianos (La Paz Perpetua) e incurre en el mito del progreso. No es ninguna novedad que la teoría económica neoliberal cree que el capitalismo es ahistórico, pero situar en su horizonte el fin de la historia, además, es una secularización del reino de dios de la religión cristiana.

    Según tengo entendido, el propio Fukuyama ha dejado de apoyar a los neocons

    Salu2

  7. ¿De dónde sales tú? Caramba, ¡hay gente que lee mis comentarios de los libros atrasados! Me alegro mucho, y me alegro coincider contigo. Habia pensado que sólo se leía el artículo del día. Me alegro mucho haberme equivocado

  8. Ojalá mis previsiones se cumplan. Espero que sí. Estoy al final del curso pero, como profesor no tengo dinero para irme dos meses de vacaciones. Me iré quince días en agosto y tranquilo. Hasta ese día, seguiré escribiendo. Tienes Alejadría para rato.

  9. Te escribo este comentario, porque vi que te alegraba, que alquien leyera los mismos aun no siendo novisimos.
    Lleque aqui, poniendo en google. “el mito del progreso perpetua la esclavitud”
    Considero que hablar de progreso hoy, requiere como condicion previa, garantizar los derechos humanos de todos los seres que habitamos este planeta y por extension garantizar la no destruccion del habitat.
    No tiene sentido hablar de progreso, cuando aun no se ha abolido la esclavitud.
    Si tengo hambre,y la comida tiene dueño soy su esclavo.
    Si tengo frio, y el abrigo tiene dueño soy su esclavo.
    Si enfermo, y las medicinas tienen dueño soy su esclavo.

  10. Totalmente de acuerdo contigo y con el vídeo. Y desde luego me alegra recibir comentarios, aunque sea de entradas escritas hace mucho tiempo.
    Un abrazo.

  11. Llevo años intentado leer este libro: ¿Alguien puede prestármelo/enviármelo? gracias.


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