Posteado por: fernando2008 | 24 febrero 2009

El aborto.

Bien, hablemos del aborto. Pero hagámoslo desde el principio.
Yo creo que las religiones son un producto de la inteligencia humana, lo mismo que la arquitectura o la literatura. Las religiones mueren o sobreviven en función de su adaptación y la adaptación o supervivencia se consigue gracias a su capacidad para evolucionar.
Los israelitas eran, y son, un pequeño pueblo rodeado de grandes pueblos hostiles. Necesitaban desesperadamente mantener una alta tasa de natalidad y, en aquella época no se podía apelar a la razón o a las estadísticas. Se apelaba a la palabra de Dios, que prohibió la anticoncepción, el aborto, el onanismo, la masturbación, y permitió tranquilamente la poligamia.
La cosa funcionó bien pero, a la larga, creó un problema. Cuando una sabia medida demográfica se convierte en Palabra de Dios, se petrifica. Dios no va a desdecirse, por lo que el fomento de la demografía queda fijado para siempre.
Hay soluciones para esto. Tomemos por ejemplo el segundo mandamiento: “No harás imágenes, no te inclinarás ante ellas ni las honrarás”. Ya sabemos lo que ha ocurrido. Afortunadamente, la palabra de Dios ha sido ignorada. O por lo menos eso pensé, cuando visité San Pedro del Vaticano.
¿Algún fundamentalista ha hecho caso al mandamiento “No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”? O de este otro “No te pondrás vestidos con mezclas de hilos”. ¿Qué es lo que hace que el retener el sueldo de un empleado durante un mes no sea pecado y el aborto sí? La conveniencia de las jerarquías eclesiásticas.
Las iglesias y sectas venden seguridad. (La creencia mesiánica es, en el fondo, el deseo de que venga alguien y arregle nuestros problemas). A cambio reciben sumisión. Y para reforzar esa sumisión cuentan con la ayuda de la culpa. La culpa demanda perdón y quien administra el perdón tiene el poder. Cuanto más culpable se sienta el fiel, más poder tendrá la iglesia sobre él. Por eso se ponen trabas a que se satisfagan las necesidades básicas. La Cuaresma es la prohibición de comer carne, cuando la carne era casi el único alimento de los ricos. De esa ley se sacaban pingües beneficios económicos con las bulas. Pero también podía soslayarse como hacía cierto cardenal norteamericano que se pasaba la Cuaresma comiendo tres tipos distintos de mariscos en cada comida.
Donde las iglesias descubren un filón inagotable es en el sexo. Esta necesidad vital del ser humano fue explotada hasta extremos inimaginables. Todo lo que no iba encaminado hacia la procreación es pecado. Esto, que era bueno para los israelitas, deja de serlo en un mundo superpoblado. El resultado: neurosis, paranoias, delitos, enfermedades. Y culpa, mucha culpa, que tiene que ser perdonada a cambio de dinero o de poder. Se prohíben todos los métodos anticonceptivos, se prohíbe el aborto y se sume en el dolor a las familias católicas (En la católica Irlanda algunos confesores han sido atacados por padres de familias numerosas cuyas esposas no podían tomar la píldora). Y sin embargo, varios arzobispados españoles invierten sus santos ingresos en el laboratorio farmacéutico Pfizer, que produce el “Depo-Provera”, uno de los anticonceptivos más vendidos del mundo. Y también produce la Viagra.
No me gusta hacer afirmaciones rotundas, pero puedo decir sin temor a equivocarme que ninguna mujer del mundo se divierte abortando. Tendrá más o menos peligro físico y más o menos remordimientos morales, pero todas lo pasan muy mal cuando se ven obligadas a tomar esta decisión. Obligadas, porque el aborto es un fracaso. Fracaso de la educación sexual, fracaso de sus expectativas de vida. De lo que sea, pero fracaso. Y si queremos erradicar el aborto (yo lo quiero) debemos tomar todas las medidas para hacerlo innecesario.
Si, por un fracaso más, se hace necesario el aborto, debemos garantizar que la mujer que lo sufra tenga todas las ventajas que le pueda dar la ciencia moderna. Y si alguien se escandaliza se le puede responder: “Si no amas a tu prójimo al que ves, ¿cómo demonios vas a amar a un Dios al que no ves?”.

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Responses

  1. Un tema que desata pasiones y que un día, sonó en tono de humor cuando vi la siguiente pintada en una pared:

    “Si los curas parieran, el aborto sería un sacramento”

    Es evidente que el/la pintó, estaba en su sano juicio y con pocas palabras y un sarcasmo bien expuesto, resumió el dolor de las mujeres y la intransigencia de las religiones.

  2. ¡Buen resumen, Jomer!

  3. Genial. Estoy totalmente de acuerdo contigo. También en el modo en que ves el aborto. Cuando explico las vías de trasmisión del VIH en clase los chavales me hacen preguntas que me llevan a pensar que ya no se explica el sistema reproductivo en los colegios.
    No creo que ninguna mujer esté loca por abortar. Sí creo que hay casos extremos en los que se abusa de este recurso porque se considera un método anticonceptivo. Para evitar lo que me pasa en clase y lo último que acabo de reseñar, creo que la única vía es la información y la educación.

  4. Exacto. Estamos totalmente de acuerdo. Es una verdad dura como un puñetazo y clara como las estrellas que se ven al recibirlo. Pues hay gente que no quiere verlo. Y debía explicar de una vez las verdaderas razones por las cuales no quieren verlo

  5. Hola Fernando:
    Soy Poveda, hacía mucho tiempo que no me metía en tu blog y francamente siénto haberlo hecho, precisamente cuando hablas de este tema. Te pareces a uno que era de izquierda unida que siempre escribe en avuela pluma, que no tiene otra cosa que escribir que no sea meterse con la iglesia, con las cosas que pasan en su partido o en todos me da lo mismo, pero ¡no! es más progresista atacar la iglesia; lo que no me esperaba es que hablaras de un tema tan duro y delicado de una manera tan pseudohistórica, manipulada y maniquea. El aborto es un crimen a una criatura totalmente indefensa y no pienso de esta menera poque me considere cristiana; sé que estos comentarios no sirven absolutamente para nada porque cada uno seguirá pensado a su manera, ya somos adultos pero debes de tener tu tienes una responsabilidad más fuerte, eres profesor y tus alumnos te pueden seguir y sabemos lo manipulables que pueden llegar a ser y esos Fernando no está bién. Te recomiendo una pelicula que se llama ” la ola ” quizás te ilustre un poco, no tiene nada que ver con el aborto, pero si con la manipulación. Un saludo. Poveda.

  6. Como ves, Poveda, cuando he le leído tu comentario lo primero que he hecho ha sido aprobarlo (todos tienen derecho a expresar su opinión) y luego he dejado pasar unas horas antes de contestarlo. Me preocupa sobre todo la palabra “pseudohistórico”, porque yo no creo en una Verdad inapelable. Creo en la verdad que se construye día a día.
    Respecto a la manipulación, tranquilízate. Mis alumnos están sometidos todos los días a mil influencias manipuladoras, pero no son tontos. Y, por su juventud o por su manera de ser, a lo que menos caso hacen es a las manipulaciones, buenas o malas de los profesores.

  7. “Y si queremos erradicar el aborto (yo lo quiero) debemos tomar todas las medidas para hacerlo innecesario.” Esto lo escribe Fernando, amiga Poveda, y no creo que sea aprobar el aborto. Pero, bueno, yo también puedo estar equivocada. Lo que ocurre es que si conozco a alguien que incite a pensar de modo libre, ese es Fernando y si a eso se llama manipular es que no sé nada de semántica. De todos modos, yo también creo que el aborto es un crimen y estoy totalmente en contra, como de la guerra, de la pena de muerte, de la teoría de la resignación y de tantas otras cosas. Besos a todos.

  8. Yo creo que como decia Romeu;

    La tripita de la nenas es solo de ellas, así que punto en boca.
    Cualquiera que adopte una postura distinta de apoyar, ayudar y comprender a la mujer que se ve por la razon que sea en ese trance, merece todo mi desprecio.
    Me importa poco o nada el caso, desde la abortista deportiva —que los curas insisten en su existencia pero yo no conozco ningun caso— hasta la adolescent eignorante y sexualmente suicida, todas deben tener el derecho de decidir que hacer con su cuerpo y los poderes y los médico sólo deben acatar en silencio sus decisiones.

  9. Vale, vale. Tranquilo. Recuerda la primera ley que está escrita en el inicio de la bitácora. Criticame sólo a mí.

  10. Lo que ocurre es que lo que hay dentro de la tripita de las nenas, no es la tripita de las nenas, sino una vida idependiente. De todos modos yo no desprecio a los que no lo consideran así. Simplemente creo que están equivocados.

  11. Y estás en tu derecho. Se puede opinar civilizadamente sobre todo.


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