Posteado por: fernando2008 | 12 febrero 2009

De camellos, agujas y ricos. Mi Apocalipsis particular.

Mateo, 5:17 No penséis que he venido para derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla. 18 Porque os aseguro que mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto ni una coma desaparecerán de la ley, hasta que todo se cumpla.

Como alumno de un colegio religioso, he sido sujeto, más o menos paciente, de una educación católica. Y esa educación incluía la misa con su correspondiente homilía.

En un principio, nunca me cuestioné la Palabra de Dios. Sólo me pareció extraño que Cristo, tan didáctico en sus parábolas hubiese elegido un ejemplo tan poco afortunado. Un camello y una aguja. La verdad es que no pegan nada. La explicación de las homilías variaban entre “Si Dios lo dijo, por algo será” o la más benévola de “Hay en Jerusalén una puerta que se llamaba el ojo de la aguja”. No acababa de convencerme ninguna, pero los niños no cuestionan el Evangelio. Además, el rito católico siempre estuvo de espaldas al pueblo, y rodeado de nubes de incienso y misterio. Nunca si vio con buenos ojos que los fieles leyesen la Biblia. E interpretarla era ya cosa de luteranos, de herejes.

Cuando comencé Sexto de Bachillerato, me enfrenté al estudio del Griego. Me compré la gramática griega de Berenguer Amenós, el diccionario de J.M. Pabón y me lancé a la aventura. Uno de los primeros textos con los que encontré, fue con el del Nuevo Testamento.

Efectivamente. Mateo 19:23 “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos”. Todo correcto. Pero el diablo entró en juego. La palabra que venía inmediatamente debajo de “camelos” o sea camello era “camilos”: cable, maroma, cuerda gruesa. J.M.Pabón Diccionario Manual Griego-Español, 5ª edición. Barcelona, Vox-Bibliograf, 1970, página 323. Lo sé porque conservo el mismo diccionario y todavía está la página señalada.

Supongo que el demonio de la soberbia me cegó y me puse a pensar. Cristo no debió tener, que se sepa, mucha relación con camellos. Esos animales eran para ricos y comerciantes. Pero sí con pescadores, redes y barcas. Y con “camilos”, maromas gruesas usadas para amarrar las barcas.

¿Podía haber dicho Cristo “Es más fácil que una maroma entre en el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”? Pues sí. Pega más con el contexto, con la funciones y formas de las maromas y agujas. Con todo.

Pregunté la duda a mi profesor. No voy a dramatizar la historia diciendo que me pegara, me castigara, etc. Simplemente me contestó con la cita con la que comienza este artículo. Además, que tanto Marcos (10:25) como Lucas (18:25) dicen lo mismo.

No voy a presumir de experto en filología griega porque no lo soy. Ni doctor en Sagradas Escrituras. Ni tengo a Dios detrás de mí inspirándome juicios infalibles. Pero aquello fue mi Apocalipsis particular. Porque Apocalipsis significa ni más ni menos que “Revelación”.

Presento esta hipótesis y que cada uno decida según su recto saber y entender. Demasiados pontífices pontificando hemos aguantado. Pero me sentí muy reconfortado cuando leí una carta que Nebrija escribió al cardenal Cisneros, cuando éste le ofreció participar en la Biblia Políglota, denunciando los errores que se habían cometido en la Vulgata de San Jerónimo. ¿Qué hacer en un país donde se premia a los que corrompen las Sagradas Letras y, al contrario, los que corrigen lo defectuoso, restituyen lo falsificado y enmiendan lo falso y erróneo se ven infamados y anatematizados y aun condenados a muerte indigna si defienden su manera de pensar? He de decir a la fuerza que no sé lo que sé? ¿Qué esclavitud o qué poder es éste tan despótico?

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Responses

  1. Una historia similar me sucedió siendo más joven. Tampoco entendía lo del camello y la aguja. Escuché a un sacerdote -muy culto y poco ortodoxo, por cierto- explicar que “ojo de aguja” era la forma de llamar a ciertas puertas por la forma que tenían. De manera que un camello no podía entrar, sin dificultades, por ellas. Es decir, sí podía, pero era muy difícil.

    Gracias por compartir. Un saludo.

    http://atanorblog.wordpress.com/

  2. Creo que se puede clasificar — que horror — a la gente viendo su comportamiento en la tierna infancia al oir las “parábolas bíblicas ilustradas”.

    Lo de el ojo de la aguja y la maroma me extrañó mucho menos —era una alegoría y eso lo entedía— que el concepto de un dios infinito y eterno.

    Tras varias broncas con el catequista, decidí abordar la enorme tarea para un párvulo, de entender o rechazar tales conceptos.

    Supongo que no es necesario que os cuente el resultado.

    Hoy y gracias a un matemático, entiendo los concepto de los distintos infinitos — que no hay unos solo, no señor —, pero sigo sin entender el eterno.

    Y desde luego, hablar con teólogos no me aclara nada. ¿porque son incapaces de hablar en cristiano?.

  3. Cada uno es muy libre de creer en un dios eterno, omnipotente, etc.
    Pero que dejen en paz la Historia como fuente de demostración de la divinidad. Y que sean un poco más cuidadoos con lo que escriben, que los demás también sabemos leer.

  4. No todo el mundo sabe leer, y cada vez hay más analfabeto funcional e intelectivo.

    En todo caso ten cuidado, tienes un creacionista armado a tu espalda.

  5. ¿No era un pingüino con un cinturón de dinamita?

  6. ¡¡¡Que va!!! los animales son pacifistas.

    Era un creyente bajito y con esmoquin.

  7. La explicación de la puerta es muy válida para sectas tales como el Opus Dei, que se nutre de gente adinerada y poderosa -aunque no sólo-Permite tener las dos cosas a la vez: La pasta aquí y “luego” el Reino de los Cielos.
    Pero el Reino de los Cielos es un “estado” del corazón, de “iluminación” alcanzable en este mundo, muy lejano cuando nuestro corazón está apegado a las riquezas y el poder.

  8. Muchas gracias por la lección; la verdad es que como esa hay muchas, no es que se oculten o condenen, ya no, gracias al Vaticano II, pero tampoco es que se ventilen pero sigue habiendo nuevas traducciones, nuevos intentos de hacer entendible un texto, unos textos, escritos hace demasiado tiempo y con los Evangelios peor por que están escritos en griego lengua que Jesús no hablaba, así que ya desde el principio está el problema de “traductor traidor”

  9. Bueno, quisiera creer que todos los errores son errores inocentes. El problema es que cuando alguien toma un texto por “palabra de Dios” lo fosiliza y ya no hay manera de sacarlo de ahí. De todas formas en los Evangelios hay muchísimas cosas absurdas y mentiras que no se pueden achacar al traductor sino al autor, sea este quien sea.

  10. ¡Berenguer Amenós, si habré usado esa gramática! Muy interesante tu hipótesis, espero que tenga repercusión. ¡Saludos!

  11. Eso espero. A mí me parece más exacta que la que se ha ido dando hasta ahora.

  12. Eso de que ‘kamelos’ (κάμηλος) significa ‘cuerda’ no aparece absolutamente en ningún diccionario de griego, sino que todos lo traducen exactamente como ‘camello’, y muchísimo menos ‘trupema rhaphis’ (τρύπημα ῥαφίς) puede significar algo distinto de una aguja de coser (ῥάπτω, ‘rhapto’, es una palabra primaria que significa literalmente ‘coser’ y ῥαφίς se deriva de manera directa). Esas historias son invenciones de algunos para confortar a los adinerados.

    Jesús dijo lo que dijo, y fue: “Otra vez os digo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” (Mat 19:24). A continuación aclara que esto es así si Dios no hace un milagro. El concepto queda meridianamente claro excepto para quienes quieran manipular y retorcer la Palabra, y de hecho nadie ha defendido esas invenciones seriamente más allá del “boca a oreja” populachero.

  13. Antes de contestar, debe usted leer el texto atentamente, subrayándolo si es necesario para una mejor comprensión. Como veo que no lo entiende, le repito lo que yo he escrito exactamente: “La palabra que venía inmediatamente debajo de “camelos” o sea camello era “camilos”: cable, maroma, cuerda gruesa. J.M.Pabón Diccionario Manual Griego-Español, 5ª edición. Barcelona, Vox-Bibliograf, 1970, página 323.” Hay algo peor que el “boca a oreja populachero”: la cerrazón mental. ¿Quién manipula aquí a quién?

  14. Estoy con la maroma de atar barcos. Me parece más apropiada la parábola usada por una mente
    sabia que la absurda de un camello con joroba. ¿Por qué no un elefante? ¿o un dromedario?…
    La metáfora adquiere sabiduría al imaginar una cuerda gruesa intentando atravesar una aguja.
    Pero la idea infantil del camellito gusta más a creyentes obcecados que niegan el discurso.

  15. Ya somos dos los que pensamos así.


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