Posteado por: fernando2008 | 9 enero 2009

Navidad

Blanca_Navidad

Es Navidad. Durante estos días desearemos paz y felicidad a todo bicho viviente que se nos ponga a tiro, aunque sea un perfecto desconocido. Además, deberemos estar contentos, tendremos la casa adornada y comeremos algo especial.

Pensándolo fríamente, parece un poco extraño que la felicidad nos llegue por decreto en un día determinado. Sin embargo, a veces las costumbres se vuelven imperativos categóricos. Y como el día 25 de diciembre nació Cristo…

Pero ¿realmente Cristo nació el 25 de diciembre?. Vamos a averiguarlo.

Investigar un hecho ocurrido hace dos mil años, es una tarea como para poner los pelos de punta al más televisivo de los detectives. Quizás la Historia pueda aclarar algún punto de nuestra investigación. Veamos.

Lo primero que nos sorprende es que la fiesta de Navidad esté establecida únicamente en la iglesia católica occidental. En efecto, la oriental jamás celebró la Navidad. Sólo la Epifanía.

En segundo lugar, sorprende que en las homilías del papa León Magno (hacia el 450) se hable de la “moderna” fiesta cristiana de la Navidad. Por lo tanto, dicha fiesta no se celebraba en, al menos, los cuatro primeros siglos del cristianismo. Elemental, querido Adso.

No es que no se celebrase. Es que estaba prohibido por la Iglesia. En el año 245, Orígenes, en su octava homilía sobre Levítico, repudia como pecaminosa la sola idea de observar el nacimiento de Cristo “como si fuera un faraón”.

Tertuliano también está absolutamente en contra de esta fiesta. “Nosotros, que desconocíamos los sábados y las lunas nuevas, y las fiestas en otro tiempo aceptables para Dios, ahora concurrimos a la Saturnalia, a las fiestas de enero, a la Brumalia, a la Matronalia; las ofrendas son llevadas de acá para allá, los regalos del día de año nuevo se hacen con estrépito, y los deportes y los banquetes se celebran con alboroto; ¡oh, cuánto más fieles son los paganos a su religión, pues tienen cuidado especial para no adoptar ninguna solemnidad de los cristianos”

También debemos señalar que, antes de esa época, se estuvo produciendo una confrontación entre la religión de Mitra y la cristiana. La fiesta de la “victoria del sol” se celebraba en los días más cortos del año (solsticio). Los cristianos, vencedores en la confrontación, cristianizan no sólo el “día del sol” o domingo (todavía hay quien lo llama “sunday”), sino que arrebatan al “Sol Invicto” (Mitra) su fecha de nacimiento, celebrando en el 25 de diciembre la Natividad de Cristo.

Pero hay más. En estas mismas fechas, los romanos que adoran a sus dioses tradicionales celebran la fiesta de las Saturnalias. Saturno, en sus buenos tiempos, siempre estuvo cerca de una mesa bien provista, por lo que la celebración consistía fundamentalmente en comer, beber e intercambiarse regalos. La similitud con nuestras fiestas navideñas es evidente. Incluso se enviaban tarjetas.

Vemos pues, que la fecha se fijó, no antes del siglo IV, con una finalidad muy concreta: cristianizar unas fiestas que gozaban de mucha aceptación entre los romanos. Y eso no implica necesariamente que Cristo naciera en diciembre.

La última pista nos la proporciona una fuente nada sospechosa, como son los Evangelios. Lucas 2,8 nos habla de los pastores que en la noche del nacimiento de Cristo “guardaban su ganado al raso”. Si tenemos en cuenta que Belén está a 777 m sobre el nivel del mar (Cáceres está a 459 m) y tiene una temperatura media en diciembre de 8º (La temperatura media de Cáceres en ese mismo mes es de 9º), mal podemos comprender que unas personas con un oficio como el de pastor (expertos donde los haya en climatología práctica) puedan cometer la imprudencia de pasar la noche al raso. ¡En la noche de Nochebuena hace más frío en Belén que en Cáceres! Desde luego, Cristo no pudo nacer en invierno, por la misma razón que nosotros no celebramos la Navidad durmiendo al raso.

Acabo de borrar de un plumazo los abetos con sus bolitas, las nieves de harina de los nacimientos, los renos, y los Papá Noel con sus abrigos rojos forrados de armiño, con sabor a Coca Cola. Es igual. De todas maneras, no creo que me hagáis caso. Y, por otra parte ¡comer pavo y turrón en agosto debe ser mortal!.

Bien, ya sabemos una cosa: que no sabemos ni el día ni el mes del nacimiento de Cristo. ¿Y el año?. Tampoco. Pero eso es otra historia.

A propósito: blancas y felices Navidades.

Nivel inferior de la iglesia de san Clemente con la imagen de Mitra

Nivel inferior de la iglesia de san Clemente con la imagen de Mitra.

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Responses

  1. Gracias por la aclaración. Un abrazo navideño. 😉

  2. Gracias a ti por leerme Jomer. Ya sabes; quien ha sido maestro un día, no puede dejar de enseñar. Dos abrazos navideños.


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