Posteado por: fernando2008 | 9 enero 2009

Hervás.

hervas-1

Siempre he ido a Hervás en verano. Posiblemente porque soy demasiado prudente. Pero, aquí me encuentro hoy, en plena ola de frío, escribiendo sobre este pueblo, para cumplir la promesa hecha a un amigo.
Mis primeros contactos con Hervás fueron de refilón. Paradas en un restaurante a orillas de la “Vía de la Plata”, que ofrece una impresionante sopa bullabesa lejos de Provenza. Compras de prendas de cuero. (Se adivinaba así algo de su historia). Hasta que decidí explorarlo a fondo.
Mi primera exploración fue completamente académica. Museo Comendador-Leroux, tan impresionante por dentro, (Pérez Comendador era mucho más caballeroso que Rodin, desde luego) como por fuera (Palacio de los Dávila). La vertiginosa iglesia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas, su ayuntamiento-enfermería y los retablos barrocos del Convento de los Trinitarios. Una mañana muy ajetreada que me supo a poco. Como la bullabesa. Y volví, decidido esta vez a tomármelo con calma.
Para empezar, un buen alojamiento. Una hospedería magnífica, con todas las comodidades del siglo XXI y la paz de un convento del siglo XVII, y que tiene una carta de arroces que no invita a la mortificación precisamente.
Fuera, un trazado urbano musulmán, con unos increíbles bares-bibliotecas-ultramarinos. Y, además, el misterio de los templarios. Es un tema que me ha fascinado desde siempre; mucho antes de que existiese “El código da Vinci”. Hay en Hervás una plaza de columnas adornadas con figuras esotéricas. La Cábala, alquimia, pensamiento sufí. O, más bien, una mezcla de todo.
El plato fuerte, o mejor el postre, es la judería. Un barrio de calles estrechas. Muy enamorados tienen que estar los enamorados que se metan juntos en el “Callejón de los Enamorados”. Un recuerdo para Maruxa. Y la “Fuente Chiquita”, estupendo escenario natural para las obras de teatro. Y el olor. El olor a cocina sefardí, a harina frita con aceite de oliva, a miel (Sí. La miel es kosher, aunque la abeja no lo sea) y a almendra.
Me gustan los judíos. No el sionismo. Me gustan los judíos y pienso que el mundo tiene una deuda con ellos. Pienso, también que el antisemitismo es algo tan cruel e injusto como la actitud que los malos alumnos mantienen contra los empollones, y por la misma razón. En la antigüedad, los jóvenes de todo el mundo se convertían en hombres tras una prueba de fuerza, o un sangriento rito de iniciación. Los judíos no. El niño judío se convierte en hombre tras la ceremonia del Bar-Mitzá, en la que debe leer y comentar la Torah. En ese mundo, brutal e inculto, esta ceremonia aparecería con todo el sentido despectivo que la palabra “empollón” tiene.
Por eso, yo no veo al judío con su kipá, su nariz ganchuda, su cuerpo de buitre y sus garras con las que aferra bolsas de dinero. Lo veo con el aspecto tímido, genial, empollón y entrañable de Woody Allen.

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Responses

  1. Estimado paisano,

    Gracias por este post que yo no he podido ó no he sabido corresponder a la villa de mis abuelos y a esos rastros sefardíes de los que uno se siente orgulloso.

    Estimables tus post llenos de esa razón y sensibilidad que muchas veces se hecha en falta a la hora de construir, mas denoto cierta visceralidad, compartida, que estimo hija de esa misma razón, pero que al final, los acontecimientos y la realidad, empujan, en ciertos temas, al descredito.

    Un cómodo viaje tus páginas.

  2. Muchas gracias por tu comentario. Sólo me queda una duda sobre la visceralidad que lleva al descrédito. ¿Podías aclararmelo un poco más?

  3. Como nó.. Me refería al hecho que como tu, corrijeme si me equivoco, yo mantengo unas entrañas de izquierdas pero a diferencia de tus escritos, es posible que yo mantenga una posición mas exigente y tu mas contemporalizante.con respecto a actual gobierno. No niego la dificultades, pero de ahí a la chalanería y la negación perpétua de responsabilidades, hay un trecho donde debería caber la virtud de la reflexión y no, la actual huída hacia delante. En mí, su crédito se ha acabado y lo mas triste, no percibo alternativas dignas.

    Saludos,

  4. Cada uno es muy libre de establecer los límites entre la parobación y la crítica. Coincido contigo en que no hay alternativas dignas.
    Saludos

  5. Por supuesto.. Mi comentario no era doloso, si nó mas bien y por entendida convergencia, un pretendido intercambio de ideas y porqués. No he debido de saber transmitirlo.

    Saludos y gracias,


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